Una Ola de Calor reciente en Chile central ha gatillado incendios forestales en la Región de Coquimbo y en las regiones de O’Higgins y El Maule. Los intensos calores que se registraron en la estación de Santiago (Quinta Normal) los días 31 de octubre con 29.6 °C, martes 1 de noviembre con 32.5 °C y el miércoles 2 de noviembre alcanzando a 31.1 °C, refleja en parte la ola de calor en las regiones del centro del país.

El incendio forestal en la Región de O’Higgins, en la comuna de Longaví se inició el día 31 de octubre con el inicio de esta ola de calor, generando una superficie quemada de 54,1 hectáreas, ya extinguido. Mientras, en la comuna de Molina, Región del Maule, se mantiene activo un incendio forestal que a la fecha ha consumido 3.600 hectáreas con amenaza a viviendas. Por otra parte, el incendio forestal ubicado en la comuna de Monte Patria en la región de Coquimbo, iniciado el día 1 de noviembre, llego a un total de 167,5 hectáreas, afortunadamente extinguido por los equipos de emergencia y CONAF.

Tabla 1. Número de incendios forestales y superficie afectada a la fecha

Fuente: Sistema de Información Digital para el Control de Operaciones – SIDCO CONAF

La tabla muestra el número de incendios a la fecha y la superficie afectada en hectáreas en la temporada actual, que comprende entre el 1 de julio de 2022 al 30 de junio de 2023. Además, ambos valores se comparan con el promedio obtenido en las últimas 5 temporadas (quinquenio) y con la última de ellas. La comparación se presenta en porcentaje y paréntesis, indicando incremento o decremento, respectivamente en color rojo y azul.

Foto 1. Acciones de combate terrestre y aéreo

Fuente: CONAF

Durante la última década, Chile y el Mundo han presenciado un incremento sostenido y progresivo de las temperaturas, junto también, a un aumento de los eventos extremos de temperatura.

En Chile el fenómeno de las olas de calor es persistente, y es un factor que gatilla emergencias tales como los incendios forestales y el aumento de la contaminación ambiental (ozono troposférico), y también, tiene impactos directos en la salud de las personas, afectando especialmente a los grupos más vulnerables.

Las consecuencias que han tenido estos fenómenos meteorológicos se demuestran en los devastadores incendios forestales que se produjeron durante el verano 2016-2017 y que afectaron mayormente a la zona central, en parte gatillados por condiciones meteorológicas extremadamente cálidas, produciendo destrucción de un pueblo completo, decenas de fallecidos, casi 500 mil hectáreas quemadas y millones de dólares en pérdidas.

Gráfico 1. Olas de Calor en Chile

Fuente: Servicios Climáticos. Dirección Meteorológica de Chile

En el Gráfico 1 se observa la tendencia al aumento de las olas de calor, especialmente durante las últimas 2 décadas.

Se estima que los cambios en el clima afectarán significativamente los regímenes de incendios. El incremento en la frecuencia e intensidad de los incendios podría incidir a su vez en el cambio climático como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero y aerosoles resultantes de los incendios. El aumento en la intensidad y frecuencia de los incendios forestales sería resultado del alza de las temperaturas y del incremento de la aridez del suelo durante la temporada de primavera-verano. A su vez, el cambio en la aridez del suelo en regiones de clima mediterráneo (como el de Chile central) sería el resultado de la disminución de las precipitaciones (González y otros, 2011), de la disminución en la acumulación de nieve, de los cambios en los patrones de derretimiento de la nieve y del aumento de la demanda evapotranspirativa debido al incremento de las temperaturas. 

Entre Illapel y Talca donde predomina una vegetación arborescente y abierta de tipo esclerófila, con inviernos y primaveras más lluviosos promoverían la acumulación de combustible, lo que generaría las condiciones para la ignición y propagación de incendios durante la temporada de verano.

En Chile los incendios forestales tienen su origen, casi en su totalidad, en el ser humano y sus actividades. La mayoría de ellos es ocasionada por descuidos o negligencias en la manipulación de fuentes de calor en presencia de vegetación combustible, por malas prácticas agrícolas, por una escasa cultura ambiental o por intencionalidad originada en motivaciones de distinto tipo, incluso la delictiva.

En promedio, al año se originan unos 6.400 incendios que afectan a 77.000 ha. Como consecuencia inmediata, se destruyen asentamientos humanos, disminuye la biodiversidad, se alteran los ciclos productivos y se genera contaminación ambiental. A mediano y largo plazo los impactos son más significativos, como la pérdida de productividad de los suelos; disminución de fuentes productoras de agua; inicio de procesos erosivos; embancamiento de los ríos, lagos y puertos; pérdida de belleza escénica y lugares de esparcimiento; recalentamiento del ambiente por pérdida de vegetación; aumento de los procesos de desertificación.

Con la expansión de las ciudades, se comienzan a experimentar nuevas amenazas en áreas colindantes entre lo rural y lo urbano, afectando directamente a las personas, estas lo constituyen los incendios forestales de interfase, los cuales presentan efectos devastadores, derivados de la combinación de combustibles propios de las áreas rurales y vegetación, con estructuras inmobiliarias, generalmente viviendas, industrias, e infraestructura pública.

Foto 2. Ejemplo de zona de interfase (mezcla de expansión urbana y áreas boscosas)

Fuente: CONAF

Lo anterior condiciona un comportamiento de los incendios forestales de forma errática y de difícil control, inflamabilidad de construcciones, alta concentración de combustible seco, difícil acceso, falta de red húmeda y otras falencias propias de los asentamientos no planificados en zonas de alta vulnerabilidad, tanto desde el punto de vista geográfico-geológico, como de fragilidad forestal. 

Esta expansión de las ciudades más allá de sus fronteras y la búsqueda de la población hacia zonas ligadas a lo natural, ha empujado a desplazarse hacia áreas rurales, aumentando el riesgo de incendios forestales con las consecuencias que estos generan; situaciones de emergencia, pérdidas económicas y sociales para toda la comunidad circundante y ambientales, que afectan a la biodiversidad y a la sociedad en su conjunto.

Figura 2. Ejemplos de avisos de CONAF para prevenir incendios forestales

Fuente: CONAF

Glosario

Área de interfaz urbana forestal: Terrenos donde las personas, sus viviendas y otras estructuras están en contacto o próximas a vegetación combustible que puede propagar un incendio forestal.

Áreas Silvestres Protegidas del Estado: Las Áreas Protegidas pertenecientes al Estado, administradas y manejadas por CONAF para el cumplimiento de objetivos de preservación y conservación ambiental, bajo criterios, técnicas y normas comunes y para beneficio de las actuales y futuras generaciones. Comprenden a Parques Nacionales, Reservas Nacionales, Reservas Forestales y Monumentos Naturales.

Ataque inicial: Acciones terrestres y/o aéreas realizadas para lograr el control de un incendio forestal recién iniciado, independiente del nivel de recursos que se destine al combate, y que producto de estas acciones exista cierta posibilidad de éxito en las labores.

Comando Unificado: Modalidad de mando en el Sistema de Comando de Incidentes, aplicada cuando un incidente involucra a diferentes entidades con competencias legales, geográficas o funcionales y puesta en operación, según protocolos previos entre ellas,  para definir objetivos y estrategias y para ejecutar el plan de acción. En esta modalidad cada entidad mantiene su autoridad, responsabilidad y rendición de cuentas.

Combate de incendios forestales: Conjunto de acciones técnicas, terrestres y aéreas destinadas a detener la propagación y extinguir el fuego de un incendio forestal.

Emergencia forestal: Cualquier situación derivada de uno o más incendios forestales  que por su extensión o valores afectados o que amenacen la vida, salud o bienes de las personas o que puedan llegar a constituir una catástrofe por su cercanía con viviendas y centros poblados u obras públicas, que requiera de una acción inmediata para resguardar la integridad de éstos. 

Incendio forestal: Fuego que, sin importar su origen y tamaño, se propaga sin control en terrenos rurales y áreas de interfaz urbana forestal, a través de vegetación leñosa, arbustiva o herbácea, viva o muerta.

Infraestructura Crítica: Instalaciones, estructuras y edificaciones que, al ser dañadas por incendios forestales, afectarán el normal desarrollo de las actividades de la población y de las actividades productivas del país. 

SIDCO-CONAF: Plataforma computacional que permite ingreso de información en tiempo real de detección, combate y extinción de incendios forestales, generando reportes estructurados disponibles para personal técnico, autoridades y público en general a través de Internet.

Fuente: ONEMI